domingo, 7 de marzo de 2010

La industria del tebeo en España: situación y futuro

Hablar de una industria de la historieta en nuestro país es casi una utopía, editoriales existen pero o son subdivisiones de grandes grupos editoriales o filiales extranjeras (Planeta, Panini, Glenat, Ediciones B) o son pequeñas editoriales prácticamente formadas por aficionados (Astiberri, Sins Entido, La Factoría, Dolmen) o simplemente son un pequeño grupo editorial con apenas un puñado de publicaciones (El Jueves, La Cúpula). Sólo Norma Editorial podría considerarse un gran grupo nacional que abarca cómic americano, europeo y manga con ventas importantes. Y, por supuesto, diversas editoriales de manga, algunas filiales argentinas, con un único tipo de producto en venta y un muy específico grupo de lectores.

¿Y los autores? Siempre queda un pequeño grupo de irreductibles que publican en nuestro país, el 90% restante trabajan para el extranjero, ya sea para el mercado franco-belga, el japonés o el americano. Paradójicamente la mayoría de sus obras acaban siendo editadas en nuestro país traducidas de dichas ediciones.

No siempre fue así, tras la guerra civil nuestro país conoce una edad de oro, especialmente en los años 40 y 50 con ventas de centenares de miles de ejemplares de pequeños cuadernos semanales y la popularización del término tebeo gracias al éxito de TBO y los personajes de Coll, Joan Bernet o Carles Bech.

No es un tebeo, es el TBO

El éxito de la editorial Bruguera, con múltiples cabeceras y la normalización de la “Escuela Bruguera” en la que los diversos autores se plegaban a una estructura narrativa de gag final y sorprendente, provoca en cierta medida que el cómic empiece a ser visto como algo exclusivo de la infancia, los férreos controles autocensores de la editorial da lugar a poca experimentación temática. La censura franquista controla además cualquier producto que venga de la influencia estadounidense, prohibiéndose los superheroes y la mayoría de productos de dicho país.

Así llegamos a los 70, la muerte de Franco provoca el auge de las revistas para adultos, así todos aquellos jóvenes lectores de Bruguera son ahora adultos que devoran revistas realizadas para ellos: Metropol, Cairo, Cimoc, El Vívora, Totem, Metal Hurlant, Dossier Negro, El Papus, El Jueves, Rambla, 1984 o Creepy invaden el quiosco… y acaban asfixiándolo. A finales de los 80 prácticamente han desaparecido todas y un mercado ha muerto. Los niños que leían El Jabato y el TBO abandonan definitivamente los cómics.

Inmenso Richard Corben

Así el mercado queda dividido entre los cómic de Ediciones B, meros herederos de Bruguera que viven de reediciones y Mortadelo y Superlópez, el cómic de superheroes importados de USA, la tímida presencia de álbumes europeos o nacionales y una ingente cantidad de manga que copa el mercado.El cómic ha perdido la respetabilidad que pudo ganar en los 70 y es visto como lectura para niños, el paso previo a lecturas ’serias’. El éxito de las consolas y la presencia de ordenadores e internet, convierten el cómic en un entretenimiento pasajero que raramente acompaña a la adolescencia y mucho menos a la edad adulta. Sólo el manga pica la curiosidad de los jóvenes, en parte por la presencia de anime en los múltiples canales televisivos y en parte por una estética similar a la de los videojuegos que consumen. No hay una cantera de lectores.

Actualmente las ventas apenas pueden alcanzar 3 o 4 mil ejemplares, lo justo para cubrir gastos, hay excepciones, claro, y el manga alcanza cifras muy superiores pero, en general, un cómic que venda más de 10.000 ejemplares ya puede considerarse un éxito. Hay editoriales que apenas cubren gastos y tapan con algún éxito las pérdidas de otros cómics y así poder permitirse publicar aquello que les gusta, aficionados convertidos en editores.

Visto el negro panorama ¿cuál es el futuro de la edición de cómic? Las pasadas navidades la tienda de libros en la red Amazon vendió más libros electrónicos que en papel, en nuestro país, como siempre, los editores son reacios a empezar la edición electrónica y ha tenido que ser una operadora, Telefónica, la primera que ha dado grandes pasos en esta dirección. En Estados Unidos la gran editora de superheroes Marvel ha empezado a vender sus cómics por internet, DC Cómics no irá a la zaga y no tardarán en hacerlo en diversos idiomas lo cual acabará con editoriales como Planeta o Panini que viven de la edición en español de sus materiales.

A falta de un formato que permita leer todavía cómics a color en una pantalla portátil, ligera y de gran autonomía (y no, el Ipad no es nada de ello) no tardaremos en ver libros electrónicos de pantalla tamaño revista, a color y con gran legibilidad con mínimo consumo de batería. De ahí a que la gente empiece a leer cómics en ese formato apenas quedan unos meses. Las editoriales tendrán que ponerse las pilas y empezar a ofrecer su catálogo en este formato, un formato que les ahorrará costosos costes de edición y distribución y les puede dar muchos más ingresos por un menor gasto. El papel quedará relegado a reediciones en formato álbum de lujo. Se seguirán publicando ediciones en tomo de Watchmen o Los Pasajeros del Viento. Pero las colecciones mensuales de Spiderman, Superman o Mortadelo quedarán para las pantallas electrónicas. El manga, habitualmente en blanco y negro ya se vende en formato electrónico en Japón con un éxito más que importante y será lo primero que podamos ver aquí hasta que llegué el color.

La tienda Marvel ya ofrece e-cómics. Incluso gratuitos.

No es una utopía, es el futuro que debería llegar o el medio quedará definitivamente muerto. ¿Será el fin de las editoriales tal y como las conocemos? Es posible que queden como meros distribuidores a nivel electrónico, quizá continúen ofreciendo sus servicios de edición, maquetación y traducción a las grandes editoriales extranjeras para adaptar las publicaciones a cada país y luego realicen ediciones en papel de los cómics más demandados. Las más pequeñas quizá puedan sobrevivir publicando su material más selecto y marginal con unos costes mínimos con lo cual incluso podrán tener beneficios con más frecuencia. El manga arrasará en las pantallas de los ebooks, como siempre.Igualmente es probable que el formato comic-book mensual de 24 páginas habitual en USA desaparezca en favor de las llamadas novelas gráficas, sin el encorsetamiento que obliga la producción mensual marcado precisamente por la distribución se podrán permitir ediciones aperiódicas con mayor número de páginas y más cercanas a las historias auto-conclusivas que a infinitas sagas-río.

El futuro está aquí, ¿quién dará el primer paso?

martes, 23 de febrero de 2010

Viñetas recomendadas: María y Yo de Miguel y María Gallardo


María tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial y tiene autismo.

Con estas palabras inicia Miguel Gallardo (Lérida, 1955) su trabajo María y yo. Premio Nacional del Cómic de Cataluña en 2008 y finalista en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en el mismo año, estamos ante una obra de tintes autobiográficos del padre literario del conocido Makoki. Alejado ya de su faceta más gamberra y underground y tras un largo paréntesis en el que se ha dedicado a la ilustración en los últimos años ha retomado su carrera como historietista con cómics autobiográficos y una faceta mucho más sensible de lo que sus primigenios trabajos pudieran hacer creer.

Gallardo, en compañía de su hija María, nos relata algo tan sencillo como unas vacaciones en un cómic que es a la vez cuaderno de notas y recopilación de anécdotas y emociones. No hay estructura aparente ni en lo literario ni en lo gráfico. Pasamos de páginas de abigarrado texto con una única ilustración a otras donde la sucesión de viñetas mantiene la rigidez de cómic tradicional. Y muchos, muchos dibujos.

Gallardo sabe que en el complejo mundo interior de su hija las imágenes son importantes y que hacen feliz a María ya que le dan tranquilidad y un sentido a lo que para nosotros es cotidianidad, por lo que dibuja todo aquello que ve, en ocasiones como si viéramos a través de los ojos de esta niña. Su dibujo suelto, “en caliente” como lo define el Gallardo dibujante, transmite la cotidianidad de lo familiar pero también el afán de descubrimiento e inocencia del que sólo los niños parecen conservar. El tono es distendido, amable, cariñoso; así vamos sumergiéndonos en el día a día de un trastorno del que sabemos muy poco y para el que la gente no suele mostrarse especialmente sensible.

El autor nos instruye y alecciona sin ser moralizante, se lamenta de los que miran mal a su hija, con incomprensión y hasta desdén, nos enseña las grandes dificultades que pueden encerrar las cosas más pequeñas, nos hace entender que el muro que rodea a María puede ser alto pero no infranqueable y que detrás hay un mundo de cariño y risas.

Hay extractos del día a día mostrados con humor y un continuo asombro por las evoluciones de María y sus respuestas a lo que le rodea y hay momentos de grandes logros como cuando María consigue ponerse los calcetines con las dos manos o ese momento de felicidad cuando María le dice a su padre algo tan sencillo como “Tu y yo”. Delicadas piezas que conforman un acercamiento a una realidad para la que ni los médicos tienen respuesta.

El proyecto de María y yo se ha visto recompensado con la realización de una película de corte documental protagonizada por esta extraordinaria pareja. Además, el siguiente trabajo del autor junto al también premiado Paco Roca, Emotional World Tour, recopila, también a modo de cuaderno de viajes, anécdotas y experiencias de ambos autores en las diferentes entrevistas y presentaciones de sus premiadas obras por toda nuestra geografía. María está tan presente en este cómic como en María y yo y las referencias son constantes. Un complemento perfecto para este trabajo y también muy recomendable.

domingo, 14 de febrero de 2010

Viñetas recomendadas: 36-39. Malos tiempos, de Carlos Giménez


Carlos Giménez es, hoy por hoy, el más grande historietista que ha dado nuestro país. Por calidad, volumen, interés y entrega, su trayectoria podría compararse a la del mismísimo Will Eisner, quizá el más grande autor de cómic de la historia. Giménez fue propuesto el año pasado como candidato al premio Príncipe de Asturias de las Artes con apoyos de más de cien personalidades de la cultura. No pudo ser, pero dicha propuesta ya engrandece a autor y medio.

Con más de 50 años de trabajo a sus espaldas, ha ofrecido un variopinto número de trabajos —historias infantiles, románticas, western, ciencia-ficción— y, sobre todo, un enorme volumen de obras de carácter autobiográfico o fiel reflejo de nuestra historia más reciente: gracias al memorable Paracuellos, donde nos narró su infancia en los internados del Auxilio Social, Barrio, donde contó su adolescencia, o Los profesionales, donde reflejó sus vivencias en la profesión tras emigrar a Barcelona, hemos podido seguir la posguerra y la transición desde sus ojos. Con Sabor a menta y sus Historias de Sexo y Chapuza entramos en la democracia y en el cambio social y sexual de nuestro país.

Carlos Giménez, una vida sentado ante el tablero de dibujo.

Tras unos años de cierta sequía en nuestro país, volvió con fuerza añadiendo nuevos álbumes a sus series Paracuellos, Barrio y Los profesionales. Pero ha sido su último trabajo el que le ha llevado de nuevo a recuperar el éxito y llamar la atención sobre su obra. Hablamos de 36-39. Malos tiempos, cuatro álbumes en los que Giménez sitúa la acción en nuestra guerra civil y especialmente en el sufrimiento de civiles durante la contienda.

Si bien el primer álbum nos muestra relatos de ambos bandos con historias de rencillas y venganzas personales es, con su segundo tomo, donde la obra toma forma como una sucesión de pequeñas historias, aisladas pero con cierto hilo conductor, en la que el protagonismo lo tienen las personas que padecieron la contienda, especialmente durante el asedio que sufrió Madrid. Civiles, personas anónimas, hombres, mujeres y niños que vieron su mundo vuelto del revés y cómo su vida tuvo que convertirse en una lucha por la supervivencia, evitando los tiroteos, las bombas y, sobre todo, el hambre.

Enfrentados diariamente al horror y la muerte, el hambre es la fuerza que mueve muchas de las historias, el dolor de ver morir de hambre a un hijo, las mezquindades egoístas de las personas peleando por un mendrugo de pan duro o la entereza de unos padres que alimentan su hambre con el gozo de poder dar a sus hijos un plato de mondas de patata.

Destaca especialmente la historia titulada Sito, una de las más largas de la obra, que golpea al lector en cada página hasta llegar a esa última viñeta en la que un niño acomoda un hueso de su sacrificada mascota en su caseta .

Giménez utiliza una estructura narrativa con profusión de textos de apoyo en los que, en tercera persona, introduce unas historias en ocasiones con final indefinido pero que sirven de perfecta muestra de diversas situaciones vividas por personas sencillas en tiempos extraordinarios. No hay lugar para héroes ni para hazañas bélicas, Giménez se sitúa en pie de calle, en portales, plazas y pequeños pisos semiderruidos, los protagonistas son vecinos que deben afrontar una guerra que les ha pillado en un bando y, con todo, continuar sus vidas como buenamente pueden.

La postura del autor es clara: «No soy neutral. Repito: no soy neutral. Créanme, he hecho tremendos esfuerzos por ser objetivo, ¡objetivo! Que nadie me pida que sea neutral ante el fascismo». Los arquetipos son evidentes, los malos son malos de verdad, su aspecto les delata mientras que los buenos lo son en grado superior, con rostros de bondad marcados por el dolor y el sufrimiento. En el cuarto y último tomo, tras la rendición de Madrid, surgen aquellos que debieron ocultarse henchidos de orgullo y dispuestos a tomar represalias contra muchos de los que, en algunos casos, les habían ocultado y ayudado en los peores momentos. Un vistazo al futuro que espera a los vencidos.

Sin embargo, los mayores ataques del autor no van contra opciones políticas o la división de bandos. Sus más duras palabras van dirigidas a la guerra y cómo saca lo peor de la gente: el miedo es lo que nos transforma en bestias. «¡¡MALDITO SEA EL QUE EMPIEZA UNA GUERRA!!».

El horror y la tragedia como sólo Carlos puede dibujarlo.

En el apartado gráfico, Giménez sigue fiel a su estilo semicaricaturesco, realista en escenarios y profundamente expresivo. Los personajes llevan sus sentimientos grabados en los rostros y cuerpos. Narratívamente es un trabajo menos arriesgado que otras obras, con una composición de viñetas clásica y profusión de primeros planos y planos medios que se dirigen de manera discursiva al lector. Sus niños han perdido algo del realismo que mostraron en Paracuellos y revelan un exceso de caricatura en contraposición a los adultos. El dibujo en general se ve más suelto y falto de volumen que en sus primeros trabajos, pero sigue siendo un vehículo perfecto para lo que Giménez quiere contar.

En la parte literaria el autor puede pecar de cierto maniqueísmo, pero se lo perdonamos porque estamos ante personas reales que se ven superadas por las circunstancias, que sacan lo peor —y a veces lo mejor— de sí mismas y que, a menudo, solo hacen lo que deben para sobrevivir. Hay mezquindad, egoísmo, crueldad, venganza y resentimiento; pero también generosidad, sacrificio, perdón y entrega. Hay horror y dolor; pero también humor y esa ternura que sólo este gran autor sabe sacar de sus personajes.

Tal vez no sea un cómic que pueda interesar al lector actual o aquellos ya hartos de que nos vuelvan a contar una y otra vez la Guerra Civil, pero las pequeñas historias llenas de humanidad de Giménez pueden ser extrapolables a cualquier conflicto o lugar.



viernes, 18 de diciembre de 2009

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido muy bueno, he trabajado lo just
o y ayudado en las tareas de la casa, he tratado bien a mis gatos, les he dado agua y comida y he cambiado su arena regularmente, alguna vez se me ha olvidado, pero ellos han sido tan amables de recordármelo meándose en mi cama.

He conseguido que el armario de los tebeos no se caiga por su propio peso y que la pila de DVDs crezca con moderación.
He estudiado inglés y conseguido aprobar dos entrenamientos en ese idioma a pesar de ser incapaz de hablarlo con soltura.

He logrado engordar sólo dos kilos a pesar de tener que perder diez veces ese peso, pero a cambio no he hecho ejercicio ni pasado hambre.

También he conseguido mantener mi blog con una moderada actividad de entradas, aunque no lo lea casi nadie y no hagan comentarios.
Así que, de modo totalmente desinteresado y como recompensa me gustaría que me trajerais:


-Los DVDs de Dexter, Star Trek Espacio Profundo Nueve (a partir del tercero), la película de Slumdog Millonaire o las dos últimas del tito Clint.

-El cómic de María y Yo.


-Un reproductor BlueRay.
-Cualquier tomo del Batman de Neal Adams, de Carlitos y Snoopy o el de Dick Tracy. El tomo de Camelot 3000 tampoco me desagradaría.

-Un jamonero que impida que acabe otra vez en urgencias.


-Un jamón (para que el jamonero quede bonito).

-Una invitación a Spamalot (El musical).


Cualquiera de ellos me hará muy feliz e impedirá que cuando os vea en la cabalgata no sea yo el que os tire los caramelos a la cara.

También me podéis regalar cualquier cosa que se os ocurra y que consideréis que necesite o me vaya a gustar, a cambio prometo agradecerlo con una sonrisa y disimular mi decepción.

Un saludo y hasta el año que viene.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Top 10 de películas raras

Entiendo por películas raras aquellas en las que:

-No hay manera de entender de qué trata la historia.
-Se emplea recursos narrativos, estilísticos y/o temporales de difícil seguimiento para el espectador que dificultan o imposibilitan la comprensión de la historia.
-El argumento es demasiado complejo, enrevesado o contiene conceptos científicos, filosóficos o abstractos que se escapan al espectador poco experimentado.
-Sólo el director sabe lo que se oculta tras la película.
-El director y/o guionista abusan de las drogas.


De todas las películas que he visto yo seleccionaría las siguientes como las más extrañas o incomprensibles:

Inland Empire de David Lynch.
Vaya por delante que Lynch es uno de mis directores favoritos. Su nombre es sinónimo de rareza y excluyendo dos o tres películas de su filmografía (Una Historia Verdadera, El Hombre Elefante y, si me apuras, Dune) el total de sus films sólo pueden catalogarse como películas raras. Unas más accesibles, como Terciopelo Azul o Corazón Salvaje y otras bastante menos, como Cabeza Borradora, Carretera Perdida, Mulhollan Drive o el largometraje de Twin Peaks. Pero con Inland Empire la cosa se sale de toda escala. El propio Lynch ha contado, aparentemente en broma, que ni él mismo sabía lo que rodaba y que se limitaba a grabar imágenes según aparecían en su cabeza. La empanada mental toma tres horas de desaforado metraje en el que historias dentro de historias, personajes desquiciados y enfermedades de la mente (y el espíritu) zarandean al espectador dejándole extenuado y dudando de todo lo que ha visto (y de porqué lo ha visto).



Yo me tragué enterita Inland Empire y sobreviví

Donnie Darko de Richard Kelly.
Para empezar con esta película hay que entender que estamos ante un film de ciencia-ficción aunque pueda no parecerlo. Para comprender lo que sucede hay que estar al corriente de conceptos como Universo Tangencial y Universo Primario, Artefactos, Agujeros de Gusano, Paradojas Temporales y demás parafernalia científico-filosófica. Todo ello para narrar una historia de tierras paralelas y colapsos universales en las que nuestro heroe, Donnie Darko (atención a la aliteración de nombre y apellido típica de los superheroes), ha de sacrificar su vida para salvar el mundo. Extraña pero absorbente con momentos terroríficos (las apariciones de el conejo monstruoso) es una de mis películas favoritas en las que cada nuevo visionado aporta nuevas piezas a un puzzle en el que el director aparentemente ha escondido varias piezas.

La Ciudad de los Niños Perdidos de Jeunet y Caro.
La imaginación al poder en esta imprescindible cinta en la que a modo de cuento infantil se nos narra una fantástica historia sobre la inocencia infantil y los sueños. Plagada de ideas y conceptos repletos de sentido de la maravilla y con una narrativa frenética llena de extraños encuadres y primerísimos planos resulta francamente estimulante.



Brazil de Terry Gilliam.
El ex-Monty Python nos ofrece esta película de culto en la que presenta una distopía burocrática de la que nuestro protagonista, un impresionante Jonathan Pryce desea escapar, aunque sea sólo en sueños o, finalmente, en su propia locura. Atrapado en una trama kafkiana por la simple intromisión de una mosca verá su vida irremisiblemente arrastrada al desastre al intentar rebelarse de la monstruosa maquinaria burocrática y paranoica que dirige el mundo. Un montaje de vértigo y la imaginería típica del director dan redondez a esta extraña película.

Pi de Darren Aronofsky.
Una nueva incursión en la ciencia-ficción con conceptos filosóficos y morales como la representación numérica del nombre de Dios. Un personaje obsesionado por encontrar un sentido matemático a la vida y el universo que busca, curiosamente dado lo materialista que resulta, una fórmula matemática que prediga los movimientos de la bolsa se verá inmerso en una extraña conspiración cuando un grupo de místicos judíos le explique las resonancias matemáticas de la cábala. Rodada con cuatro duros en un opresivo blanco y negro y con un montaje de planos cortos que le dan un ritmo sincopado extremo y tan desquiciado como la psique de nuestro protagonista.

Primer de Shane Carruth.
Una de esas películas de las que tras el primer visionado nos queda la sensación de que alguien nos ha tomado el pelo pero que a medida que intentamos analizar lo visto nos damos cuenta de la complejidad que entraña. Si Pi se rodó con cuatro duros ésta lo hizo con tres y comparte con la película de Aronofsky varios puntos, aquí los protagonistas, unos geeks de la ciencia, descubren un singular método de viajar en el tiempo y poder enriquecerse invirtiendo en bolsa, cuando descubren que pueden cambiar aquello que no les gusta de su pasado la cosa se desmadra bastante. Resulta divertido escuchar los absurdos diálogos para besugos y pseudo-científicos de estos sujetos llenos de palabros sin pies ni cabeza y el curioso método para viajar en el tiempo que utilizan, básicamente encerrarse en un trastero respirando de una bombona de oxígeno. Originalísima propuesta que requiere de varios visionados para su perfecta comprensión (o no).

El almuerzo desnudo de David Cronenberg .
Otro director como Lynch cuya filmografía está llena de películas extrañas y retorcidas. Videodrome, Crash, Inseparable, Spider o Existenz son buena muestra de que lo suyo no son los films de corte clásico pero con esta adaptación del universo de Burroughs, típica película psicotrópica a la que sólo se puede acceder desde la simbología y las obsesiones del escritor y la peculiar visión del director.



"Creo que esta va a ser la última copa que me tomo hoy"

Cómo ser John Malkovich de Spike Jonze.
Con un guión del genial Charlie Kauffman del que han surgido no pocas películas extrañas y maravillosas como Adaptation, Human Nature o Olvídate de mi es una película en la que los elementos surreales y fantásticos se dan la mano para adentrarnos en un mundo en el que las ideas más absurdas se nos antojan plausibles. Divertida, irreal, romántica y terrorífica a partes iguales.

Corre Lola, Corre de Tom Twicker.
Su prólogo nos explica claramente lo que vamos a ver, una sucesión de momentos en los que las decisiones o hechos fortuitos pueden cambiar el destino. Al ritmo frenético con el que corre la protagonista asistimos una y otra vez a una carrera desenfrenada en la que pequeñas decisiones como saltar o sortear un obstáculo pueden decidir la vida y la muerte de los personajes. No es una película especialmente inaccesible pero sí que presenta una idea que sin ser especialmente novedosa (ahí está Atrapado en el Tiempo por ejemplo) sí que lo hace con una presentación y estructura original.

10ª Punch-Drunk Love (Embriagado de amor) de Paul Thomas Anderson.
Estamos ante otro director más que interesante poseedor de un universo propio lleno de personajes desquiciados y desequilibrados, a menudo obsesionados, ya sea por el dinero, el poder, el sexo o, como en este caso, por un ideal romántico de lo más retorcido. Siendo en apariencia una sencilla ¿comedia? romántica es en la rareza de los propios personajes, su comportamiento extremo, a veces violento, a veces patético, donde reside lo extraño de este curioso film. Con momentos ridículos, situaciones absurdas y diálogos sin sentido la película hace que sintamos simpatía por su trastornado protagonista y su particular historia de amor.

Hay, por supuesto, muchas más que podrían estar en este personal ranking: El ansia, Cronos, varios films de Greenaway, las películas japonesas de Tetsuo, Anticristo de Lars Von Trier, Irreversible... pero me quedo con las expuestas. La mayoría me han gustado, otras no pero todas son interesantes y proponen una visión diferente al cine que estamos más acostumbrados.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

Tebeos en píldoras

La vida del lector de cómics es dura, hay que luchar contra la avalancha de novedades mensuales, los precios de los tomos, el espacio menguante en las estanterías y, sobre todo, la temible pila de cómics atrasados. Afortunadamente de cuando en cuando encontramos un rato entre el tiempo que dedicamos al PC, a ver películas y series y a vivir una vida más o menos convencional.

De los últimos cómics que he leído me gustaría destacar los siguientes:

El dulce hogar de Chi, manga realizado por Konami Kanata.

Con un dibujo sencillo que recuerda al de la genial Yotsuba! Estamos ante uno de los pocos mangas que se editan a color. Reconozco que siento debilidad por los gatos y que los mangas de corte humorístico-costumbrista como Shin-Chan me encantan, así que con esta serie disfruto doblemente. No se puede negar la originalidad de esta serie narrada desde el punto de vista de una pequeña gatita que tras perderse acaba en el hogar de la típica familia japonesa. Lejos de las burradas de la delirante Ebichu el humor de Chi es más familiar pero igualmente efectivo, si eres conocedor de los felinos no dejará de asombrarte la capacidad de la autora de explicar los comportamientos de los gatos visto a través de los ojos de la pequeña Chi.

Me pareció ver un lindo gatito


Invasión Secreta, escrita por Brian M. Bendis y dibujos de Leinil F. Yu.

El penúltimo mega-evento de Marvel empieza a dar muestras de que esto ya empieza a ser una fórmula, tras Dinastía de M, Civil War y, en menor medida, World War Hulk la consecución de saga tras saga sin dar tiempo a explorar cada nuevo status quo creado, empieza a cobrar factura a los lectores que como yo preferiríamos que se aprovechara cada cambio para crear nuevas historias en lugar de volver a machacar lo conseguido sin apenas desarrollarlo.

Invasión Secreta empieza bien, con una invasión de Skrulls a nuestro planeta no sólo desde fuera sino también desde dentro con numerosos agentes escondidos tras la identidad de todo tipo de personajes Marvel. En algunos casos resultan lógicos pero otros son bastante forzados y poco creíbles como el caso de Hank Pim, quizá lo mejor de esta saga sea recuperar a Pajaro Burlón un personaje al que cogí mucho cariño desde la ya clásica miniserie de Ojo de Halcón. También hay muertes, claro, pero ya sabemos que en los universos de papel las muertes nunca suelen ser definitivas.

Spiderman contra Spiderman


Supergirl, escrita por Peter David y con dibujos de Gary Frank y Leonard Kirk.

Planeta apuesta por el formato mega-tocho y publica completa la serie de Supergirl en cuatro tomos de más de quinientas páginas a un precio más que aceptable.

Soy de los pocos pirados que siguió esta serie cuando la “editó” la mexicana Vid en nuestro país, incluso compré algunos números por correo vía Argentina cuando desaparecieron del mapa. Y es que pocas obras de Peter David me suelen decepcionar.

Tomando de base la Supergirl creada por Byrne en la serie de Superman sin vínculo alguno con Kriptón pero con un ojo en la encarnación pre-Crisis y la personalidad de Linda Danvers, David se las ingenia para fusionar pasado y presente y dar forma a una nueva Supergirl vinculada con los ángeles y con continuas referencias a la mística judeo-cristiana. Sin renunciar al humor que le caracteriza la serie explora la psique de esta superchica que comparte alma con una joven más que problemática. Lastrado por los continuos mega-eventos de DC David se las apaña más que bien para contar lo que le interesa y presentar un amplio abanico de secundarios. El dibujo de Gary Frank en los primeros números resulta brillante con su mezcla entre Bolland y Davis y bastante menos rígido que en series más recientes, la sustitución por Leonard Kirk con un dibujo menos limpio y detallado no resta interés a una serie que, habiendo sido publicada durante más de ocho años podremos leer en apenas cuatro meses.

Supergirl contra, estooo, Supergirl

Capitán America de Brubaker y varios dibujantes.

El Capitán America es una serie que ha atravesado múltiples etapas de lo más interesantes pero que en nuestro país nunca ha tenido demasiado éxito probablemente porque se le vincula a una visión imperialista de Estados Unidos, nada más lejos de la realidad, el Capitán America que devolvío a la vida Stan Lee en el mítico Vengadores nº 4 es una persona desar

raigada y fuera de su tiempo que representa unos ideales que, probablemente, ya apenas existan excepto en una idílica versión del sueño americano.

El Capitán America de Brubaker, por otro lado, deja algo de lado estas cuestiones para centrarse en historias de puro espionaje o complejas conspiraciones de villanos. Tiene además el mérito de devolver a la vida un personaje como Bucky Barnes que llevaba más de cuarenta años muerto de un modo que no resulta risible. La serie, por otro lado, peca de un ritmo más bien lento y un abuso del decompressive que hace que los números se acumulen sin que aparentemente ocurra nada importante, pero que vistos en conjunto presentan numerosas tramas y puntos de interés. Es posible que en algún momento la serie de

muestras de agotamiento aunque, de momento, Brubaker está aportando una etapa que será histórica.

Capitán América contra... vale, me rindo

lunes, 21 de septiembre de 2009

Descanse en paz

Desde A eso digo: ¡NO! nos queremos sumar al recuerdo del recientemente fallecido Yoshito Usui dando constancia a través de esta entrada de nuestro luto y pena. Siempre le recordaremos con cariño como el entrañable autor de su obra más conocida, Crayon Shin-Chan, la cual se ha convertido para muchos en una parte imprescindible de nuestra cultura popular.


Descanse en paz, Usui-Sensei.