domingo, 25 de julio de 2010

Viñetas recomendadas: Cerebus, de Dave Sim y Gehrard


Estamos sin duda ante el acontecimiento editorial del año. Por fin, después de más de 26 años desde que Dave Sim (1956, Ontario, Canadá) comenzara a autoeditar esta obra una editorial española consigue publicar este cómic traducido al castellano, algo a lo que el autor se había negado sistemáticamente alegando que cualquier traducción traicionaría su trabajo.

Y es que es imposible separar a
Cerebus de Dave Sim, autor y personaje se confunden a lo largo de los ¡trescientos! números que componen esta monumental serie. En las 6000 páginas de este cómic Sim desarrolla y da vida (y muerte) a un personaje que es fiel reflejo de todas sus ideas, filias y fobias, un personaje que sufre cambios y evoluciona a medida que el autor lo hace en la misma medida.

Sim autoedita la obra alejado de cualquier gran editorial, dibuja, escribe, se encarga de la impresión y de la distribución intentando en todo momento desmarcarse de la fama
underground de la autoedición y pretendiendo competir con las grandes editoriales. Y cumple su meta en todo momento incluso cuando grandes editoriales como DC Comics le tiran los tejos. Una labor única y titánica que no tiene igual en el medio. Además, firme defensor de los derechos de autor, compagina la edición de Cerebus con charlas, conferencias y labores de autopromoción por todos los Estados Unidos ayudando en gran medida a que autores como Jeff Smith y su Bone o los Elfquest del matrimonio Pini nacieran dentro de esa corriente de autoedición. Por otro lado los cantos de sirena de su éxito llevarían a la ruina a otros muchos autores.

No sé porqué me han entrado ganas de volver a ver Alf.

La serie comienza como una parodia de Conan y los cómics de Espada y Brujería que tan de moda estaban a finales de los setenta pero es a partir del número 20 cuando un cambio se produce en el cómic y se empieza a alejar de ese tono ligero para comenzar una lenta pero constante evolución hacia una larga narración de la vida del protagonista, un cerdo hormiguero antropomórfico que habla de si mismo en tercera persona, que le llevará a situarse en lo más alto de todos los estamentos sociales, políticos y religiosos (llegará a ser Papa), vivirá el amor y el desengaño, la decadencia y la vejez y, finalmente, la muerte; en un profundo análisis de los mecanismos del poder, el arte, la religión, la sociedad y las relaciones interpersonales.

Sim, esquizofrénico y con no pocos problemas de ego añadidos, empapa cada página con su particular modo de ver el mundo, así su propia y creciente misoginia y antifeminismo llegan a su punto álgido en un número 186 donde vertería todo su resentimiento hacia las mujeres producto de su propio divorcio. Su evolución hacia la radicalización y su ávido abrazo a una religión propia mezcolanza de judaismo, cristianismo e islamismo inundan la parte final de su serie alejando a crítica y lectores hasta llegar a ese prometido número 300 donde la agonía de Cerebus es paralela a la del propio cómic. Esto no resta el más mínimo mérito a varios de los arcos argumentales de la serie con momento francamente brillantes que le sitúan en lo más alto de lo que jamás se haya editado en cómic y con hallazgos narrativos y visuales sólo comparables a lo que hizo Will Eisner en The Spirit.

La narrativa es rompedora y arriesgada.

Si bien las ventas de este cómic nunca pudieron competir con las de editoriales como Marvel, Sim tuvo la inteligente idea de recopilar los sucesivos arcos argumentales en voluminosos tomos de más de quinientas páginas conocidos como “phone books” por su similitud con las guías telefónicas, que vendería directamente por correo saltándose toda distribución y que le harían prácticamente millonario. Nuevamente se adelantaría a su época en varios lustros anticipando los tomos recopilatorios que hoy en día son habituales en cualquier editorial.

La edición de Ponent Mont está a la altura de la serie y recopila el segundo tomo de Cerebus en un impresionante cómic de tapa dura con una cuidadísima traducción y rotulación que respeta al máximo el trabajo de Sim. La editorial, en una polémica pero inteligente decisión, ha prescindido del primer tomo de la serie cuya calidad e interés es bastante menor y comienza editando “Alta Sociedad” uno de los mejores arcos argumentales y el inicio de la evolución de la serie hasta sus más altas cotas. Si todo va bien prometen editar ese tomo en el futuro para contentar a completistas.

Un cómic y un autor que son Historia del cómic y que no deberían faltar en los estantes de todo buen aficionado.

Ahora sólo me queda leerlo.


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